-Al fin despiertas-dice Alessia sonriendo y tratando de arreglar su cabello como puede, ya que parece un nido de ratas.
-No puedes culparme, querías espiar a esas personas en la madrugada y yo estuve ahí como tu fiel guardián, deberías darme un premio.
Alessia suelta una pequeña risita y niega con la cabeza.
-Estás loco.
-Por ti.
Y justo antes de que Alessia pudiera responder, Amelia se despertó y se sentó en la cama con rapidez. Está acostumbrada a levantarse muy temprano, así que a esas