A la mañana siguiente, muy temprano, Paul recibe una llamada alarmante que lo deja con los pelos de punta y le hace sentir con un malestar demasiado enorme.
—Señor, capturamos al hombre que robó el dinero de la compañía. Se llama James Sullivan.
Con tan solo escuchar el nombre de su mejor amigo, su hermano, su más grande y "fiel" socio, todo su mundo se vino abajo y gritó de la rabia, golpeando con fuerza una de las paredes de la habitación para descargar toda su ira en ella.
¡Era imposible