No perdí ni un instante para comenzar a deshacerme de su traje negro botón tras botón hasta deshacerme de toda su ropa con desesperación. Paso mis manos por sus hombros desnudos hasta su pecho y abdomen. Su piel se siente fría pero muy tersa. Su abdomen es muy blanco y aunque no podría decir que es exactamente musculoso, tiene un cuerpo muy bonito.
Llevo mi rostro a su cuello e inhalo profundamente su aroma. ¿Cómo era que podía oler tan bien?
—No te diré lo raro que es que me olfatees. — Rio