Jenna
Esa noche el cielo se volvió negro y furioso. Una tormenta fuerte se abalanzó, sacudiendo las ventanas con tanta fuerza que pensé que se iban a romper. La lluvia golpeaba el tejado como si quisiera entrar. La luz se fue de pronto, dejando toda la casa a oscuras excepto por los destellos brillantes de los rayos que iluminaban todo un segundo antes de devolvernos a la negrura. Papá llamó desde el coche para decir que él y mi madrastra no podían llegar a casa porque las carreteras estaban in