Kara
Los celos surgieron de la nada y me asustaron más de lo que esperaba. Había un chico de mi edad que se llamaba Jake y vivía unas cuantas casas más abajo en la calle. Empezó a pasar más después de que papá se recuperara y pudiera salir a caminar otra vez. Jake me sonreía cuando iba a mirar el buzón. Me preguntaba por los estudios y decía que me veía mona incluso con la ropa sencilla.
Una tarde cálida se quedó en el porche más rato de lo habitual y bromeó diciendo que deberíamos quedar algún