Alessia
Seguí a Max más adentro del bosque otra tarde. Dijo que necesitábamos más leña y que los demás estaban ocupados en el campamento. Los árboles se densificaban cuanto más caminábamos. Agujas de pino suaves cubrían el suelo y el aire olía a tierra y hojas verdes. El corazón ya me latía rápido porque sabía que Max nunca quería solo leña.
Se detuvo junto a un gran pino de corteza áspera y se giró hacia mí. Sus ojos se veían más oscuros de lo habitual. Se acercó y me inmovilizó contra la cort