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Nefertari, llena de furia, se lanzó contra el guardia. Su palo golpeó al guardia en la cabeza. El hombre cayó inconsciente.
El grito de Nefertari llamó la atención de Rekhmire. —Vaya, vaya… la Princesa de Menfis ha encontrado el valor. Pero el valor no te salvará.
Rekhmire, con su espada en la mano, se acercó a Nefertari. Ahmose, que luchaba contra los guardias de Rekhmire, vio el peligro.
—¡Nefertari! —gritó.
Pero Ahmose no podía llegar. Los guardias eran una muralla de bronce y cuero. Rekh