Mundo de ficçãoIniciar sessãoNefertari tomó la caña de junco, sus nervios estaban a flor de piel. Sumergió la punta en la tinta negra y comenzó a escribir. No eran palabras directas sino jeroglíficos crípticos que solo Hori con su conocimiento de las costumbres y los afectos de Ahmose podría descifrar. Era un lenguaje secreto, tejido en la tela de su amistad. Habló de un "pájaro enjaulado que anhela el vuelo", de "la luna







