46.
Sin esperar a que la sirena pueda decir algo más la toma de la mano y camina de regreso, atraviesa la bodega dejando todas las joyas detrás, subiendo las escaleras de caracol y regresando apresuradamente hacia el comedor. Cuando vuelven a entrar todos los invitados voltean con curiosidad viendo la euforia del príncipe, la sonrisa tan amplia que derrocha felicidad y mientras Cirice parece incomodarse cada vez más.
El príncipe gira hacia ella y pone una rodilla en tierra dispuesto a hacer la pro