Cuando conoces el amor, corres el riesgo de conocer el odio.
Prometió muchas cosas. Prometió hacerla la novia más feliz de la tierra. Prometió cuidarla, protegerla y no importaba que, no la lastimaría. Y se supone que lo había jurado.
Viéndola con sus propios ojos, aferrándose a un hombre que no es él. Sollozando como si su vida dependiera de ello. Aún así, hería a su pequeña ángel una y otra vez.
Sus tiernos hipidos llenaban el amplio lugar de un sonido, para algunos dulce y para él doloroso