—Confieso que tenía cierta inquietud por el torneo, sabes.
Evan sintió una punzada de molestia al oír a ese niñato. ¿Acaso ahora que él iba a cobrarse su revancha contra Mercy, Mercy se ponía a hablar con seriedad?
Frunció el ceño y lo miró de reojo mientras se secaba el agua de la cara con la manga de su uniforme.
—Pero ya lo tengo claro.
—¿Ah, sí?
—Sí, estoy en la misma sintonía que tú—Evan abrió mucho los ojos. Nunca había visto a Mercy tan grave como ahora. Nada que ver con el Mercy divertid