Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia de la Toscana no tenía noción del protocolo zen. El cielo sobre el Borgo di Luce se había abierto en un despliegue de truenos analógicos que amenazaba con disolver las carpas de lona biológica y transformar los caminos de madera flotante en una pista de patinaje sobre lodo enriquecido.
Iris Olmos corría por el sendero principal de







