NARRADO POR BIANCA SERNA
El zumbido rítmico de las máquinas de coser en la planta técnica parecía sincronizarse con el latido acelerado que me golpeaba con fuerza el pecho. Sostenía el borde de la mesa de caoba de mi despacho, forzando a mi cuerpo a mantener la rigidez, mientras procesaba el pacto secreto que acababa de descubrir en la cafetería cercana a mi taller.
Saber que Ezra Vardan, mi ex prometido, se encontraba a miles de kilómetros de distancia arriesgando su nombramiento presidencial