NARRADO POR EZRA VARDAN:
El descenso del jet privado sobre la pista del aeropuerto de la ciudad capital extranjera rompió la densa capa de nubes, revelando un horizonte grisáceo que encajaba de forma milimétrica con la rigidez de mi propio cuerpo.
Me mantuve inmóvil en mi asiento de piel de lujo, sosteniendo la mirada analítica de mi semblante serio mientras el tren de aterrizaje golpeaba el pavimento pulido del aeropuerto extranjero con un impacto seco.
Mi sastre de tres piezas no acusaba una