NARRADO POR BIANCA SERNA
Estaba revisando pedidos con Marisol cuando mi teléfono empezó a vibrar sin parar, una notificación tras otra, como si algo se hubiera desatado de golpe en algún rincón de internet que yo todavía no alcanzaba a ver.
—¿Qué pasa? —preguntó Marisol, notando mi expresión mientras deslizaba el dedo por la pantalla.
No respondí de inmediato, estaba demasiado ocupada leyendo el primer titular que apareció, publicado apenas minutos atrás por uno de los portales financieros más