Isaiah escuchó fuertes golpes en la puerta,en su condición,no podía abrir rápidamente. Pero los golpes iban aumentando seguidos de fuertes palabras.
—¡Abran! ¡Abran de una vez!.
El anciano estaba asustado,no sabía quién hacía eso con tanta insistencia. Cuando por fin logró llegar hasta dónde estaba la puerta, trató inútilmente de quedarse quieto y no abrir,pero sin querer golpeó una silla, está se cayó y produjo un fuerte golpe. Al hacer ruido los golpes de afuera se intensificaron. Entonces de