El hombre tomó una bocanada de aire para luego soltarlo de golpe,giró la cabeza hacia ambos lados,pero sólo alcanzó a escuchar los bullicios de París. ¿Dónde estaba? ¿Qué diablos habían hecho con ella?. La desesperación empezaba a agolparse en su cuerpo y la angustia se clavó en su pecho como espina. No quería creer que fuera a perderla de esa forma,no quería imaginarlo,no deseaba pensar en ello,pero qué diablos,si sencillamente era imposible dejar de hacerlo. No había pista de ella,no se sabía
Lilly Saucedo
¡Hol@! vengo a saludar a todo el que haya llegado hasta aquí. si te está gustando la historia me regalas un voto por favor