Cuando terminamos el trabajo, aquel día, casi había anochecido. Cogí mi bolsa y comencé a caminar hacia casa, pues no estábamos tan lejos de la urbanización después de todo, a aproximadamente 1 hora andando.
¿quieres que te lleve? – Preguntó él, mientras dejaba el mandril sobre la mesa de trabajo y me miraba preocupado – hoy es un poco tarde, puedo llevarte, si quieres.