Mientras tanto, en la oficina de Clara, el teléfono sonó. Era la profesora de Lucas.
— Señora Fernández, solo quería confirmar que su prima ha venido a recoger a Lucas para prepararle una sorpresa por su cumpleaños.
Clara sintió cómo el mundo se desmoronaba a su alrededor al escuchar esas palabras. No tenía ninguna prima. De inmediato supo que algo estaba terriblemente mal.
— ¿Mi prima? — repitió, tratando de mantener la voz firme —. No tengo ninguna prima. ¿Quién lo recogió?
El silencio al otr