Sofía conducía con el pie pesado sobre el acelerador, mientras la ira aún fluía por sus venas como un veneno corrosivo. El incidente en el restaurante seguía repitiéndose en su mente. Clara y ese mocoso habían destrozado todo lo que había construido con Alejandro. No podía permitirse perderlo ahora, no cuando había invertido tantos años de su vida manteniendo la apariencia de la mujer perfecta. La rabia, la frustración y el miedo se mezclaban en su pecho, creando un cóctel explosivo.
El coche f