Kate había cumplido su palabra de que fuera poca la sangre que consumiría. La suficiente para sentir aquel calor dentro de su vientre que la hacía sentir mucho mejor que antes. Aun así, estaba a punto de dar el discurso y no soltaba la mano de Nicolae.
-Me vas a dejar sin dedos- le murmuró el humano inclinándose hacia ella para no hacer un espectáculo delante de los que los rodeaban.
-No te voy a dejar sin dedos- Kate dijo con la voz apretada mirando hacia lo lejos, a la cantidad de personas.
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