Nicolae chasqueó la lengua y cargó a la vampira cerrando la puerta con una patada. Había notado que la piel de ella comenzaba a quemarse y quedar grisácea con la presencia de la luz del sol. Ahora entendía el por qué estaba cubierta.
Tomando más paciencia que la que debía y cerrando sus ojos ante la debilidad y el dolor que también atravesaba su cuerpo, síntoma que a ambos le faltaba poco, el humano tomó una decisión.
Entró al cuarto, donde lo esperaba una pequeña cama donde la mayor parte a oc