Emily Berks
La llamada de Leandro avisando que estaba por llegar, hizo que quisiera llorar, no soy de las que se la pasa lamentándose en cada esquina, pero tengo un mal presentimiento con ese señor, el padre de Viktor.
—¿De verdad tienes que irte?— pregunto haciendo un puchero y el se inclina para quitarlo con sus labios cuando lo chupa
—Si, y espero que cuando llegue, ya estés mejor, no quiero que te estén inyectando ese calmante a cada nada para evitar el dolor, descansa y hazle caso a Leandr