El silencio en el lounge médico no era una ausencia de sonido; era un vacío ensordecedor, una onda expansiva que amenazaba con reventar mis tímpanos. Vi mi vida entera, mis planes de ascenso, mi boda con Sarah y mi reputación de hierro, condensarse en el pánico líquido que inundaba los ojos de Emma Miller. Todo eso, suspendido en el aire por la pregunta de la Dra. Chen.
—¿Hay alguna posibilidad de que esté embarazada?
En el instante en que esa palabra —"embarazada"— vibró en la habitación, mi má