Abrí los ojos, pero no podía ver nada, respiraba con dificultad porque al parecer me habían colocado algo sobre la cabeza, tenía las manos y los pies que no lograba moverlos demasiado, me habían atado.
Me faltaba el aire de imaginar que me habían secuestrado, pero el peor pensamiento que pasó por mi mente es el recuerdo de aquella voz, porque la conocía mejor que nadie, era la voz de Fanny.
Había sido yo quien le había pedido a Isaac que la tratara con humanidad, que pasara la navidad con noso