Me desperté a causa de los gritos que provenían de la sala, pude ver como Itan seguía profundamente dormido entre mis brazos, no me extrañaba, para ser tan pequeño había estado despierto por demasiado tiempo.
Lo que me pareció verdaderamente extraño es con la facilidad que se había dormido, como si acostumbrara a dormir en cualquier lugar, normalmente los niños tan pequeños cuando están con personas que son desconocidas tienen dificultades para quedarse dormidos, en ocasiones resulta imposible.