Había sido el susto de mi vida, aunque no tenía ni siquiera la certeza en un comienzo de lo que estaba haciendo, de que verdaderamente quisiera tener un hijo y mucho menos arriesgarme a que fuera con Isaac, la situación me hizo darme cuenta de lo que mi corazón realmente deseaba.
Es de esas situaciones en la vida en la que dices, esto puede salir jodidamente mal, el miedo te ciega y te hace tener dudas entre lo que deseas realmente y las probabilidades de que las cosas no salgan como esperabas