Aunque no quisiera admitirlo, la realidad es que sus palabras, la constante duda de Dahlia sobre lo que podría llegar a suceder en un futuro, me causaba un enorme dolor, porque por primera vez en la vida, por primera vez quería realmente hacer las cosas diferentes y mientras ella más me negaba la credibilidad, más me provocaba deseos de demostrarle que sí puedo con esto, con esto y mucho más.
De repente entró otra llamada, me sentía irritado, no tenía la menor gana de responder, pero vi que se