Amir ingresó a la mansión, sus pasos resonaron pesados por las escaleras, sabía muy bien que sus hijos estaban en el colegio, y su curvy esposa debía de estar en la empresa, y él simplemente quería ponerle pausa al mundo un momento.
El día había comenzado como de costumbre, contratos que firmar en Stella Producciones, llamadas que hacer, una que otra carta documento esperando por su firma, y por supuesto, por ser enviada aquellos periodistas que aún no comprendían que lo mejor que podían hacer,