La puerta de la recámara se cerró, y aunque Amir lo hizo con sutileza, en lugar de escuchar un clic, fue lo mismo que hubiese escuchado al retumbar de un disparo, sentía el aire tenso, las inseguridades comenzaban a abrazarlo, al tiempo que Olivia caminaba hacia una de las ventanas, Amir observó su espalda recta, tensa, sus pasos no demostraron apuro alguno, aunque sí eran firmes, y eso estaba en el sonido de sus tacones, los ojos del apodado diablo se clavaron en su silueta, algo que casi le a