León se puso de pie con brusquedad, su rostro se había transformado al completo, su sonrisa aniñada ya no estaba, y en su lugar el enfado era evidente.
—Ya no quiero seguir jugando a este juego.
Dijo con voz fúnebre, al tiempo que su mano se dirigía a su bolsillo, pero entonces Nammi la interceptó, al tiempo que le regalaba una sonrisa, sabía muy bien que el pelirrojo no se refería al juego de póker que se estaba llevando a cabo, más bien estaba hablando del juegos en el que Ahmed cumplía la fu