Emma.-
Se sentía extraño pasear por los pasillos de la clínica sin ser el centro de miradas de desprecio, sin oír los murmullos llamándome zorra, golfa o cualquier adjetivo que se le parezca, la amenaza de Noah surtió efecto no es que este muy orgullosa porque haya tenido que llegar a ese extremo para que me tuvieran el mas mínimo respeto aquí, pero debo confesar que me siento un poco aliviada.
Finalicé las rondas de mis pacientes esperando la llegada de mi esposo para almorzar con él y agradece