Emma.-
Llegué temprano a mi oficina abrí la puerta mi boca se abrió por la sorpresa de ver un hermoso y enorme arreglo de rosas rojas puesto en todo el centro de mi escritorio.
— ¡Buen día Jefa! –Mi asistente entra detrás de mí con una gran sonrisa.
— ¿Sabes quién lo envía? –Pregunté acercándome oliendo el aroma de una de las hermosas rosas.
— Nop, de hecho cuando llegué ya estaba allí, pero creo que tú si sabes, igual hay una tarjeta –La sacó y me la entregó.
— Por favor, te pido discreción –Le