Emma.-
— Hazla pasar y que nadie nos moleste –Le pedí a mi asistente, ella asintió y salió estaba nerviosa ¿Por qué vendría conmigo? ¿Por qué no con mi padre? ¿Qué me diría? La puerta se abrió dejando ante mis ojos la imagen de una mujer elegante y con un gusto exquisito para vestir.
— Buenas tardes Emma –El tono de su voz era gentil al igual que su mirada, sus ojos eran del mismo color del mi madre y el mío.
— ¡A… adelante! Tome asiento, debo decir que me sorprende mucho su visita, solo hemos