NOAH.-
— ¡Noah! –Escuchó mi nombre, limpio mis lágrimas pero al ver quién es el dueño de la voz simplemente las lágrimas vuelven a fluir. ¿Qué fue lo que pasó?
— Padrino no lo sé, no entiendo nada, hace dos días hablé con él y –Un nudo se me atoró en la garganta, simplemente no podía repetir esa palabra.
— Ven hablemos con el detective a cargo –Asentí entrando a la oficina detrás de él, el detective al ver a mi padrino de inmediato se puso de pie.
— Señor secretario, un gusto verlo –Extendió su