Durante toda la noche, Antonella no pudo dejar de pensar en Albert. La forma en que él se había ofrecido para ayudarla, su interés por su bienestar, la había tocado profundamente. Siempre había visto a su jefe como una persona seria y fría, alguien que mantenía las emociones bajo control. Mas esa noche, había descubierto una faceta de él que nunca había imaginado: sensible y cálida, y muy humana.
En tanto, Albert también se durmió pensando en lo sucedido. La tristeza que había visto en Antonel