—Iremos de paseo al parque. ¿Os parece? —pregunta Albert a sus dos hijos mientras desayunan.
—Sí, papá, yo quiero —responde Shirley.
—Yo también papá, también quiero ir al parque.
—¿Podemos llevarnos a Chispita? —pregunta de inmediato, la pequeña.
—Sí, puedes llevarla. —contesta el complaciente padre.
Al ver que Marta no ha bajado a desayunar, Albert le pregunta a su empleada, quien le informa que ésta pidió no molestarla ya que tiene mucha jaqueca. Albert más que nadie, imagina como de