—Bien, la niña está en perfecto estado, Sra Paulini. —dice el pediatra, mientras revisa a la pequeña Isabella.— A pesar de ser siete mesina, todos sus órganos se desarrollaron de forma perfecta.
Antonella sonríe mientras contempla los ojos grises de su pequeña, exactamente iguales a los de Albert.
—Gracias, doctor.
—Siempre a su orden, Sra Paulini.
El médico familiar sale de la habitación, mientras Antonella deposita a su bebé dentro de la cuna.
Desde hace dos meses, Angelo viene haci