Angelo bebe copa tras copa para calmar su frustración. A pesar de sus esfuerzos por hacer feliz a Antonella, no lo consigue, puede ver la tristeza en sus ojos y eso es letal para él. Había sido egoísta, queriendo tenerla a su lado, en vez de dejarla libre de aquel compromiso.
—¿No crees que está bebiendo mucho? —cuestiona el guardaespaldas.
—Se supone que es mi boda, debo celebrarlo. —El sarcasmo en sus palabras es explícito.
—Es mejor que pare de beber. —recomienda.
—No sabes lo que se