Al salir de la mansión, Bernardette contempla el hermoso jardín que François mandó a construir para ella. Aquel lugar le genera calma, escuchar el canto de los pájaros y el murmullo del viento entre las hojas del olivo, la regresan a esos instantes de felicidad junto a su marido.
Un año antes de su partida, François le anuncia a Bernardette sobre una sorpresa que ha preparado para ella…
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—Es una sorpresa, sólo podrás abrir los ojos cuando cuente hasta tres. —dijo mientras le cubría con