Tal vez...
—¡Hijo! —murmura.
—¡Mamá! —Albert se arrodilla frente a su madre y rodea su cintura con sus brazos refugiándose en su regazo.
—¡Viniste, Albert, viniste a verme! —A pesar de sus episodios de pérdida de memoria, Bernardette aún conserva vivo, el recuerdo de su hijo.
La emoción de madre e hijo es única y especial.
Dicen que el corazón también tiene memoria y ambos acaban de confirmarlo.
—Mamá, quiero que conozcas a tus nietos, han venido conmigo hoy.
—¿Tus hijos? ¿Ya tienes hijos? —Aqu