Pronto, los vecinos se acercan al lugar, alarmados por su grito. Dos de ellos lo ayudan a levantarse y lo trasladan hasta el hospital.
Mientras tanto, Antonella comienza a impacientarse al ver que Angelo no llega. La ansiedad crece en su pecho, decide tomar su móvil e intentar llamarlo, pero no recibe respuesta de su parte. Su corazón se acelera cuando recibe la llamada de un número desconocido. Con un nudo en el estómago, atiende aquella llamada.
—¿Angelo? —pregunta con voz temblorosa. Mas,