Rouse se apartó lentamente de ese apuesto hombre italiano soltando su mano de la corbata.
Leandro se le quedó viendo fijamente con esos hermosos ojos verdes para después dejar escapar una sonrisita y marcharse.
Rouse se quedó sola aún sentada frente a la elegante mesa.
Ella posó su mano sobre su boca delicadamente.
"No me rechazó y mucho menos se molestó… No, más bien diría que él también lo quería"
El corazón de la joven se emocionaba mientras continuaba su desayuno con gran alegría.
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