Jen Saldaña
Miami
Al retirarme del lugar dónde iba a ser mi boda con Emiliano al lado de mi cuñada Luz Mary, no podía sentirme menos miserable. Una parte de mí, se conmovió al ver a ese desgraciado mentiroso de Jacob, todo desmejorado, mientras que la otra lo estaba odiando como nunca pensé odiar a ningún ser humano.
–Jen, quiero que te quede claro algo – Me dijo mi cuñada Luz Mary – Yo no te estoy pidiendo que perdones a Jacob, eso te toca decidirlo a ti, pero por el bien de tu bebé, no le qui