Jen Smirnoff
Miami
Boggi, nos siguió, él estaba decidido a que lo escuchara a como diera lugar, ya estaba aprendiendo a controlar su ira, porque antes, ya hasta estuviera gritando y despotricando a los cuatro vientos la inconformidad de lo que le estaba pasando.
–No es que yo no te quería cuando empezaste a subir de peso, Dulce, yo te amo así tal cual eres, yo muchas veces te pedí que nos inscribiéramos en un gimnasio, tu siempre ponías de pretexto que eso no lo necesitabas y que tu podías volv