No supo cuando el doctor le administró algo, pero pronto quedo en la inconciencia, en sus sueños podía sentir él dolor de Paola, la vio llorando aferrada a un féretro que no tenía su cuerpo, se acercó a decirle que no era verdad, pero ella no podía escucharlo, por la impotencia del sueño despertó agitado.
—No puedo quedarme aquí— se levantó mirando la ropa deportiva que le habían puesto, se retiro él suero y se quito el aparato que marcaba su pulso.
Tenía que ir a ver a su hijo, aunque fuera