Antes de ir al centro nocturno que Ivette le había propuesto ir, se detuvo en una casa que estaba en el centro de la ciudad, la fachada era de una gran casa antigua del tiempo de la colonia, sus puertas de madera talladas con románticos querubines de sonrisa maliciosas, en su interior se guardaba un secreto.
Contaba con varias habitaciones, algunas siendo usadas; en medio de la gran casa se encontraba un jardín hermoso, desde donde se puede escuchar el sonido de la sala donde está en apogeo una