Los días siguientes Paola estaba más feliz de lo habitual, y eso era gracias a Cristopher, que no dejaba de recordarle cuanto la quería, al llegar a la oficina se encontraba con un detalle, un chocolate, una flor o algo que la hacía sonreír sin querer todo el día.
Por el momento parecía conforme con la relación que llevaban, teniendo unos cuantos besos furtivos en la oficina, yendo a su departamento donde le hacía el amor la mayor parte de la noche, donde le dejaba claro que era suya, que le p