Un mes de secretos.
Lo que comenzó con un almuerzo casual terminó convirtiéndose en algo que ninguno de los dos jóvenes había planeado.
Durante las semanas siguientes, Raymundo Villaseñor y Alondra Rodríguez, comenzaron a verse cada vez más seguido.
Al principio eran reuniones relacionadas con el trabajo.
Después, cafés después de una junta tediosa.
Más tarde, cenas que supuestamente servían para discutir proyectos millonarios de alta dificultad.
Y finalmente, momentos que ya no tenían ninguna excusa p