Ladrón de hijas.
El silencio dentro de la oficina del CEO Alejandro Rodríguez, se volvió insoportable.
Alondra sabía que su padre seguía esperando una respuesta.
Raymundo también.
Y por primera vez en años, el poderoso CEO sentía algo que pocas personas conseguían provocarle:
Ansiedad.
— Bueno. — Dijo Alejandro, finalmente.— Estoy esperando tu respuesta.
Alondra respiró profundamente. Su corazón latía con fuerza.
— Papá... Lo amo.
El silencio fue absoluto en la lujosa oficina.
Raymundo se qu